I.
Soy yo, que habiéndome concentrado tanto, habiéndome hecho tan yo, explote.
Yo observando me centro en mí, me concentro, quiero decir, me aúno, me reúno con lo que soy yo en todos mis planos, los observo y trato de unirlos. Todos los yo y todos los planos de esos yo pasan a compartir escenario, espacio físico, y cada vez mas juntos todos terminan superponiéndose, concentrándose. Ahora todos los yo se encuentran, se amigan y se mimetizan; Se miden, se sacan chispas, se agreden, se atenúan o se anulan unos a otros y con otros se potencian y ese vaivén de fortaleza y flaqueza en cada rama busca estabilizarse. Todos interactúan, se creen necesarios, necesitados a su vez del otro no pierden fuerzas, no, porque son necesarias para transmitir, porque sino todo se desinfla, pierde contenido. Pero no es esto lo que pasa, pasa en realidad que todas las puertas comienzan a ser una, y dentro de un mismo espacio lo que antes ocupaban mil y siendo ya uno solo eso se hace único, fundidos ya todos los diferentes y encontrando a un único indivisible y cada vez mas encontrado, y más concentrado, y más denso hasta llegar a ser infinitamente chico compacto e infinitamente denso. Todo ya tomo nuevas dimensiones.
Soy yo, que habiéndome concentrado tanto, habiéndome hecho tan yo, explote.
Ahora después de explotado, mil partes esparcidas en el mundo. Yo un fragmento, yo muchos fragmentos.
ResponderEliminarMuy bueno guille!!!!
todos los fragmentos... gracias
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